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En las próximas semanas estará en el mercado la nueva cosecha de Dehesa de los Canónigos Albillo 2016, un vino más expresivo, largo y voluminoso que su predecesor, por tratarse de una añada más fresca y en la que ha sido necesario un mayor tiempo de crianza sobre lías.

Belén Sanz apostó por fermentar la mitad del mosto directamente en barrica francesa de un año y la otra mitad en depósitos de acero inoxidable, mediante fermentación espontánea, es decir, con las levaduras procedentes del campo.

Las condiciones climáticas de la añada, más fresca que 2015, favorecieron una fermentación más pausada y una crianza sobre lías más larga, durante unos 9 meses, con el fin de conseguir un vino más expresivo en nariz, voluminoso en boca, más glicérico y goloso, con un post-gusto largo.

La cosecha 2016 en la Ribera del Duero

La cosecha 2016 se caracterizó por las abundantes lluvias registradas durante las últimas semanas de invierno y primavera, que permitieron a la planta almacenar agua para hacer frente al seco y caluroso verano.

La escasez de lluvia en los meses de calor provocó un pequeño y favorable estrés hídrico, lo que impidió la aparición de brotes no deseados que, junto al buen y riguroso trabajo de campo, finalizó en una perfecta maduración de la uva.

Los días cálidos de vendimia, seguidos de frescas noches, favorecieron el equilibrio y la gran sanidad de la uva que culminó en una perfecta y tranquila vinificación

En vez de realizar ‘batonnage’ (poner las lías en suspensión), la enóloga realizó algunos trasiegos con el objetivo de conseguir un vino equilibrado, reflejo del terroir, sutil y elegante.

El resultado de Dehesa de los Canónigos Albillo 2016 es un vino con una lágrima densa, que cubre unos aromas repletos de fruta de árbol, como la pera Willians, notas cítricas de bergamota y un fondo dulce floral que recuerda a la flor de almendro. Destacan ligeros especiados de vainilla y almendras.

En boca, el vino presenta una entrada en boca opulenta y mantecosa, pero con acidez y frescura a su término. Muy equilibrado, de final largo y persistente

El Albillo de Dehesa de los Canónigos

Entre el viñedo de tempranillo de más de 80 años, de Dehesa de los Canónigos, de forma intercalada, se localizan cepas de albillo, uva de granos pequeños, de color dorado, con un interesante índice de glicerol que aporta suavidad al vino.

Iván Sanz y su hermana Belén, como deseo personal y proyecto de futuro, decidieron dedicar una pequeñísima parte de esas uvas, que evocan tan buenos recuerdos de su infancia y de tanta tradición en la Ribera del Duero, para elaborar un albillo que represente en estado puro lo que es esta variedad. Su intención es sacar un vino que simbolice su pureza, buscando su autenticidad y singularidad.

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